Entrevista: YO DONA (21-7-11)

jiiojjjijLe han pedido que se interprete a sí misma en el papel de directora de escena y ahí, en un tris, bajo la techumbre acristalada de esta espectacular cochera convertida en un estudio fotográfico, se arranca la actriz dirigiendo a personajes invisibles que ella imagina y crea sola, sin nadie ante los focos y las cámaras y la mirada embelesada de quienes la contemplan. Empezó a creérselos volando, o bruja hechicera o lo que fuese, y le crecía la nariz. Su hermana mayor (es la cuarta de ocho) les apagaba la luz y, hala, todos a jugar sin más juguetes que la fantasía, en el cuarto de literas. Así pasaron felices una infancia dura, estrecha de peculio, falta de afecto paterno, escuchando a tus padres esto y aquello (los padres separados, grises años 70), crueldad inocente.  Le han pedido que interprete a Blanca Portillo, la actriz de los grandes directores, y en un instante se transforma sobre el fondo de Michael Nyman dramatizando la pieza (composición musical) de principio a fin, hablándole al vacío, esperando el eco de la nada, solo detrás de las cámaras… << ¡Qué hacéis ahí mirando, que dais miedo!,  ¡Juan José[ el estilista, por ejemplo], por ahí no; por ahí vamos mal!, ¡que alguien venga  [al sed de su soledad] ¡ >>  Igual da quién sea, Blanca Portillo(Madrid,1963), una bestia de la escena, dentro y fuera, que habla o se mueve en estado teatral puro: espejo de emociones, el teatro nos hará mejores, nos cuestiona y enfrenta a la vida, trascendamos el dolor haciéndolo obra de arte. Y con este discurso necesario y su forma de ser una tía normal llenará este verano el Festival de Teatro  Clásico de Mérida (hora era, mujer al fin) , mientras gira y gira rutilante la avería, obra que dirige y produce, ama y siente, por los teatros de España.

YO DONA: Este encargo, dirigir el Festival de Mérida, ¿es algo así como recoger el testigo de la Xirgu (Margarita Xirgu, que lo puedo en marcha en 1933)?

BLANCA PORTILLO: Quiero pensar que no; pero sí, de alguna manera lo es, y quiero rendirle un homenaje. Ella fue quién inició el festival y es curioso que en las 57 ediciones que lleva nunca más haya vuelto a haber una mujer al mando. No es tanto recoger el testigo como: ¡ya iba siendo hora de que ocurriera!

La responsabilidad, imagino, es enorme, como enorme se presume la distancia de lo que era el teatro en aquellos años 30 y en este 2011. ¿Es así, es tanta la distancia?

Mucha responsabilidad, sí. Pero creo que no es tal la distancia: en esencia, el teatro sigue siendo igual, igual que hace 2.000 años o que en el tiempo de las tribus neandertales. Es un espejo donde uno se ve reflejado, un análisis del ser humano y el mundo de  las emociones. Y se mantendrá así eternamente, es lo que nos permite resistir. Desde Mérida me doy cuenta de que si hace dos mil y pico años unos señores se dedicaban a esto mismo y decían los mismos textos, es porque, de alguna manera, somos necesarios, si no, ya hubiéramos desaparecido: el mundo es cruel y elimina lo que no necesita. Alguna misión debemos tener cuando nos mantenemos.

La mujer es este año la protagonista del festival. ¿Necesitamos todavía mucha discriminación positiva, o mucho protagonismo, para equipararnos?

Seguimos estando en otro lugar que no es el que nos corresponde, falta mucho por hacer. No creo en la segregación positiva: lo que es bueno lo es y punto: pero no puede ser que el hecho de ser mujer nos relegue a otro lugar.

Si no crees en la discriminación positiva, ¿qué propones?

La mejor manera de lograrlo es trabajar y hacer bien las cosas: seguir peleando. Estamos en el camino, y los hombres algún día se darán cuenta de que no pasa nada, que no deben tenernos miedo.

¿Los hombres nos tienen miedo?

Yo  creo que sí, de otro modo no lo entiendo. Algo de miedo tiene que haber; ay, ay, ay, que vienen. Las mujeres somos capaces de hacer tres cosas a la vez, en todos los terrenos, tenemos una capacidad de organización grande, y esto da miedo, cómo no.

Junto a la mujer, ¿por qué la guerra, la historia de los muerto y el teatro como arte purificador en cabeza de cartel?

Me interesa muchísimo la memoria, unida a lo que está pasando en nuestro país y en el mundo: las guerras continúan y los vencidos nunca existen, no tienen voz, y eso está en los textos grecolatinos y es interesante remirarlo. La Historia también es lo que pudo haber sido y casi nunca se cuenta, y nuestra clave para contarlo es Antígona, la protagonista del festival, la mujer en estado puro sin odio ni ánimo de venganza, la llamada de la tierra y de la sangre en un entorno de guerra. Ella quiere recoger el cuerpo del muerto y reivindicar su derecho a llorarlo, y esto es tan contemporáneo a lo que está pasando en Oriente Próximo y lo que ha pasado en nuestro país… Bebe, Anna Allen y Marta Etura serán nuestras tres Antígonas, pero cualquier mujer puede ser Antígona, tú y yo podemos serlo.

<< Tengo un compromiso con la cultura, quiero contar algo que transforme a la gente, que la haga reflexionar. >> ¿Son palabras todavía posibles o ya es demasiado grandes?

Sin duda, posible. Me encanta la idea de que el espectador salga del teatro, de algún modo, transformado, pensando algo que no se había planteado, que le haga diferente a cómo entró. Tal vez se había planteado, que le haga diferente a cómo entró. Tal vez sea demasiado grande decir que la cultura puede cambiar el mundo, pero sí nos puede hacer reflexionar y entender puntos de vista que nos cuestan; nos hace mejores, nos abre la mente, sin duda, por algo existe.

¿Y cómo percibes la reacción de la gente a este propósito? 

Lo más bonito es la respuesta de quienes han visto La avería: salen conmovidos, nos lo cuentan. Y hoy es muy difícil que algo nos conmueva, ni siquiera las imágenes de los muertos en las guerras: las vemos en la tele y establecemos una cierta distancia. Conseguir que esos estado emocionales que se fan en el teatro traspasen la cuarta pared y lleguen al espectador y lo conmuevan, y se replantee si está siendo honesto, si está haciendo daño, es un enorme logro.

Paradójicamente, quienes se acerquen al teatro a ver ‘La avería’ o acudan al festival, serán quienes menos necesiten esa transformación, o ¿pretendes trascender a ese público?

Mérida es un lugar de encuentro e intercambio de ideas, y yo creo en el espectador activo, y no en el señor que va, se sienta y pasa un rato. Me gusta hacerles pensar y sentir, y el público va a tener contacto directo con los creadores y los pensadores más eruditos, además de divertirse y pasarlo bien. El festival tiene que ser algo movilizador y no simple entretenimiento, para eso ya está el parque de atracciones.

<<  La belleza es el reflejo de la verdad, aunque sea dolorosa>>, me decía hace poco Antonio López…

¡Ah!, tiene más razón que un santo.

¿La gente hoy evita lo que suena a dolor, aunque esté bien hecho, aunque sea bello, y busca sólo entretenerse?

Si, busca evasión, y a ello me opongo: el dolor forma parte de nuestra vida, de la de todos, y verlo reflejado en una obra de arte nos hace tomar conciencia de otro modo. No hay que evadirse y olvidar, sino todo lo contrario: sentarse y contemplar el dolor es el único modo de convivir con él, superarlo y hacerlo bello y positivo. Nadie hoy nos enseña a vivir el tránsito de la muerte sin angustia, y la muerte, el dolor, están ahí y nos acompañan siempre, y si no lo afrontas cuando llega te destruye.

Pero ¿admites que hoy la generalidad se ha vuelto o quiere ser superflua? Y ¿cuál sería pues el compromiso del artista, del intelectual, si es que aún existe?¿Darle al público lo que pide en masa?

El sistema que hemos organizado intenta evitar que pensemos, porque si uno piensa en aquello que le molesta, tal vez proteste. Entonces, estamos construyendo un mundo de metas inmediatas, con fechas de caducidad, donde sólo importa tener dinero y conseguir lo inmediato, y del resto, olvídate, evádete de la realidad. Nuestro compromiso sería el contrario: plantear que la evasión no conduce a la solución de los problemas, que hay que tomar conciencia de ellos. Comprendido que una persona con problemas quiera que el teatro le ayude a olvidarlos, pero para eso ya se han inventado un montón de cosas como la tele, un tebeo, no sé, pan y toros, pan y circo, pan y fútbol, pan y gran hermano…

Y tú, Blanca, todo el día corriendo, ¿hacia dónde corres? 

No corro detrás de una meta, sino como actitud: estoy en constante movimiento y así me mantengo viva, me hace bien al corazón y a la cabeza. Si te pones metas concretas, cuando las consigues, ¿qué?, chof, ¿y ahora qué? ¿Que qué personaje quiero hacer?, el próximo, porque si me propongo uno concreto y lo consigo, chof si no lo consigo, frustración.

<< Tanto das, tanto recibes>> es el parecer tu lema vital. Tus trabajos en marcha, este festival,’ la avería’ que produces y diriges, ¿son una devolución a tus maestros?

Si, es una norma de vida. He tenido la suerte de trabajar con gente que me ha enseñado muchísimo, me han dado tanto que lo menos que puedo hacer es tratar de devolverlo, trabajando con amor. Y esto impregna el espectáculo y llega al espectador esto convencida: si haces las cosas con cariño, así lo recibe la gente y te lo devuelve, y si lo haces con competividad, odio, violencia, así lo reciben y lo devuelven. Por eso es tan importante creer en lo que haces y no engañar. La avería es una demostración de que creo en el teatro, me lo he currado tanto… Y suena un poco peace and love, pero es que yo creo en ello, en los actos de fe, en la generosidad, en la honestidad.

Te defines roja roja, ¿qué significa hoy se rojo?

No lo sé muy bien, empezamos a parecernos todos en una palidez sospechosa. Pero sigo teniendo un espíritu rojo: creo en un sistema sin desigualdades y donde quepa la diversidad, una sociedad en la que se pueda hablar de todo; creo todavía que los políticos están a nuestro servicio, y no creo que la globalización, que es la gran mentira. La política es hoy un mundo muy siniestro, de convenciones y no creencias, de élites que se pelean y han perdido el contacto con la gente.

¿Lloras con frecuencia lágrimas de felicidad? ¿Cómo son hoy esas lágrimas, qué las motiva?

Si, lloro. Cuando veo momentos de verdad. Me puede hacer llorar una madre con un niño por la calle. Voy por la calle como una especie de espía, soy observatriz, que no actriz, me encanta mirar en busca de esos momentos en que la gente deja de hacer un personaje: es tan bonito… El día que no me emocione con un mensaje de mi madre en el teléfono, me habré muerto.

Si la inteligencia es belleza, ¿una mujer inteligente es necesariamente bella?

Si, y también un hombre, es mucho más guapo cuando es inteligente, dónde va a parar… (se carcajea)

Tú, por ejemplo, ¿cómo te describirías físicamente?
Muy normal. Sigo yendo por la calle totalmente normal y se me olvida que puedan reconocerme. Y luego todos tenemos nuestros encantos: hay cosas de mí que me gustan mucho y tienen que ver con eso que dices, es algo interior que aflora, que sale. La voz, por ejemplo, forma parte del carácter y se modula a lo largo de la vida: mi voz es el resultado de todo lo que he vivido.

Y le gusta, ¿y qué más cosas te gustan de ti?  

Sí, mi voz me gusta. Y mi mirada sigue tranquilizándome en el espejo: sigue siendo limpia. Me gusta verme riendo… Y luego hay otras cosas que no-me-gustan-nada, pero bueno… No me caigo nada mal, ¿eh? (se troncha)

De lo malo no vamos a hablar, déjalo para quien lo pille. Vienes de una familia <>, ¿qué número haces en ese honor?

Somos ocho, cuatro y cuatro, y soy la cuarta, la mayor de los pequeños y la pequeña de los mayores; o sea, fatal, me he comido todos los marrones de uno y de otros.

¿Esto  marca mucho, la familia numerosa? 
Sí, sí, para bien. Tengo la sensación de que sin mis hermanos yo no estaría aquí: son lo más grande que poseo.

¿Cómo fue esa infancia de padres separados, algo tan poco corriente entonces?

A pesar de que fue dura desde un punto de vista racional, lo bueno que tiene la infancia, y que debiéramos ocuparnos de no robar nunca a los niños, es la inocencia que hace que saquen felicidad de cualquier sitio. Yo la recuerdo divertida, pese a los problemas económicos, de falta de afecto, de no tener una familia normal, así que ibas al colegio y te decían cosas crueles… Y la recuerdo así, sobre todo, por los juegos con mis hermanos, que ha sido el mayor regalo que me han dado: mi hermana mayor nos apagaba la luz de la habitación y nos pedía que imagináramos personajes y fantaseáramos, pese a ser duro. Yo me lo creía todo, y les contaba a mis amigas historias en las que era bruja y volaba. De ahí me viene la capacidad de creerme lo imposible que necesita tener un actor.

Te consideras poco menos que una estajanovista, ¿fuiste educada en el sacrificio o en el trabajo?
No en el sacrificio, sino en el esfuerzo: casi nada es gratis, todo hay que trabajárselo, y aguantar.

Que te enseñó tu madre, claro.
Sí, y mi abuela, dos mujeres que han trabajado muchísimo, esforzadísimas; mi familia ha sido siempre un matriarcado. Mi abuela era gallega, de Vigo, murió con 98 años, maravillosa, profundamente sabia, nos cuidó siempre. Y esos son mis modelos. Mi madre es mi fan número uno, mi apoyo total.

Si de estajanovismo y mujeres hablamos, allá por tus 45 decías que querías ser madre a toda cosa. ¿A qué esperas?

No, a toda costa nunca lo quise, pero en un momento tuve la voluntad clara, sí. Supongo que fue demasiado tarde, no me dio tiempo a decidir si quería tenerlo con alguien o no, si iba a fecundar, si iba a adoptar… Así que creo que lo he descartado. Y no pasa nada, hay algo de mito en esto de la maternidad: tenemos el privilegio de poder parir, sí, pero ser madre no es necesariamente parir, para mí mi sobrino es un hijo. Hay muchas formas de ser madre, incluso me parece más importante adoptar a quien no tiene quien le cuide que traer a alguien nuevo. Pero hasta para esto pienso que se me ha hecho tarde, no quiero ser una madre vieja.

Doctores tienen la ciencia que dicen vamos a vivir 130 años,  ¿acaso tú te ves vieja?

No, no, tengo la impresión de que sigo igual que cuando tenía 30: mi cuerpo sigue estando ágil. Y sí, pasa eso de que veo muy señoras a la mayoría de las que fueron amigas de infancia. Creo que el cuerpo obedece a una actitud mental, más allá de que te cuides y estés sano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s