Blanca Portillo: “Mi profesión ha sido una terapia de más de 30 años”

Lleva toda su vida entregada a la profesión, pero tiene ganas de seguir jugando como una niña. Hablamos con la actriz sobre la verdadera Blanca, la intimidad, los miedos, y sus nuevos retos.

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Sentada en un sofá, con un café en la mano, despliega el inmenso abanico de tonos y gestos con los que, en cada interpretación, demuestra su inmenso talento. Y una se siente afortunada de poder disfrutarlo tan de cerca. Parece sincera, mucho, pero con una actriz capaz de vestir de tanta verdad a todos sus personajes, desde un inquisidor a una jueza sin piedad, siempre sobrevuela la sombra de la duda. Es lo que tiene sentarse ante una de las más grandes de la escena española. La misma que, tras 32 años de carrera y mientras comienza a hacer balance, reclama nuevos retos. Como actriz, pero también como directora. Porque quiere disfrutar al máximo, seguir siendo una niña. El primero de esos retos tiene nombre y fecha de estreno: Secuestro, el 19 de agosto, donde encarna a una abogada de éxito capaz de hacer cualquier cosa por su hijo.

Mujerhoy: Tras más de cinco años sin verla en el cine, regresa al cine con Secuestro. ¿Qué le interesó de esta película?

Blanca Portillo: Era mi primera oportunidad de hacer un thriller en cine y no lo dudé. Es una película con un componente muy humano, con situaciones emocionales muy fuertes, en la que se abordan la corrupción, el bullying, la extorsión… y en la que la maternidad y los sentimientos que supone están muy involucrados. El personaje es de una frialdad impenetrable, que oculta su fragilidad, su desconcierto. No sabes de qué es capaz el ser humano, pero por los hijos se puede hacer todo.

Mujerhoy: ¿El fin justifica los medios?

Blanca Portillo: No lo creo, sobre todo si los medios son tan dudosos. Puedo entenderlo, no justificarlo.

Mujerhoy: Y en otoño estrena otro thriller, pero esta vez en televisión, Sé quién eres, en Tele5.

Blanca Portillo: Sí, es mi regreso al género en tele, aunque por cómo está concebida, esta serie va más allá. La ficción española está afinando cada vez más y creo que este es el top de una evolución natural, con un reparto de una solvencia enorme. Me encanta este género. Y si está bien hecho y tiene una carga emocional y humana interesante, mejor.

Mujerhoy: Usted cree que el teatro y el cine tienen que ser revulsivos. ¿La televisión también?

Blanca Portillo: Sí. Porque, incluso si la audiencia no va bien, te ven al menos un millón de personas [Risas]. Hay una responsabilidad en eso. Entretener no está reñido con pensar, sino todo lo contrario: pensar es muy entretenido. Se puede hacer ficción dando al espectador un plus que le haga cuestionarse cómo es su sociedad, su familia, su vida. Si el teatro lo hace y el cine también… ¿por qué no la tele?

Mujerhoy: Cine, teatro o televisión, ¿dónde se encuentra más cómoda?

Blanca Portillo: En todo, o mejor dicho, con las mismas dificultades. Y cuando estoy en uno me apetece otro [Risas].

Mujerhoy: Pero no hace mucho cine.

Blanca Portillo: El cine me ha dado muchas satisfacciones y me encantaría hacer mucho más, muy bueno, que me fascine… Pero hacer cine por hacerlo tampoco me interesa. Igual que no me gusta hacer teatro por hacerlo.

Mujerhoy: Pero sí ha hecho últimamente mucho y buen teatro. En Madrid, agotó las entradas para ver El testamento de María en horas.

Blanca Portillo: Fue increíble. Te sientes feliz, pero te entra mucho susto, sube la responsabilidad… A ver qué pasa. Tengo muchos proyectos.

Mujerhoy: ¿También como directora?

Blanca Portillo: Sí, he cogido gusto a lo de dirigir. Es complicado hasta que levantas el proyecto. El tiempo de ensayo es largo, pero es apasionante ver crecer un espectáculo, ver cómo los actores van creándolo. Y cuando está, ¡te vas de vacaciones! [Risas].

Mujerhoy: ¿Se siente más comoda dirigiendo o prefiere que la dirijan?

Blanca Portillo: Ser actriz me ha facilitado la posibilidad de dirigir y dirigir me da un plus como actriz. Se nutren mutuamente. Los actores deberíamos olvidarnos del ego y pensar más en la totalidad. Y eso me lo regala la dirección. Pero cuando tengo un buen director soy la mujer más feliz del mundo. Siento que aún soy muchísimo más actriz que directora. En la dirección me queda mucho por investigar, incluso en otros medios. Me ronda la idea de dirigir cine. Siempre he dicho que no, pero como me voy haciendo mayor, me quiero reinventar, volver a ser niña. Me gusta que me quede todo por hacer.

Mujerhoy: Pero uno no piensa que lo ha hecho ya todo…

Blanca Portillo: Nunca, pero hay una idea general de que he conseguido cierto estatus, y eso no me gusta nada. Por eso creo que la gente se sorprende cuando hago personajes tan distintos: ahora una comedia, ahora un drama, ahora un papel de hombre… Cuando me dicen que va a ser difícil mejorar el trabajo de El testamento de María, me desespero. ¡No me digáis eso! La sensación de búsqueda permanente, de superación, de llevar el límite más lejos, es un ejercicio de voluntad como intérprete. Pero como directora me queda más por recorrer. Por eso me atrae mucho.

Mujerhoy: Y en este punto, ¿qué debe tener un proyecto para que le interese?

Blanca Portillo: Lo primero, la historia, pero no solo la del personaje. Los actores somos un elemento dentro de un todo y se nos olvida. Cuando hay una historia bien contanda, que haga pensar al espectador, allá voy. Da igual que sea un personaje pequeño si contribuye a que la historia crezca. Me importan quién dirige, quién va hacer una unidad de ese trabajo. Y, por supuesto, con quién voy a batirme el cobre, porque quiero al mejor o a la mejor delante de mí, porque eso te permite ser mejor tú.

Mujerhoy: ¿Y qué tipo de personajes le atraen?

Blanca Portillo: Intento que sean lo menos parecidos a mí. En este mundo, te suelen llamar porque dan por hecho que eres como el personaje. Y eso no me gusta. Me encanta que alguien corra el riesgo de elegirme para un personaje que aparentemente no tiene nada que ver conmigo. Me atraen los que suponen dificultad, y la mayor dificultad es hacer algo distinto de ti.

Mujerhoy: ¿En cuál de los que ha interpretado se ha sentido más cómoda?

Blanca Portillo: Uno que no tiene nada que ver conmigo y en el que fui auténticamente feliz: Agustina, con Pedro [Almodóvar, en Volver]. Es uno de los más hermosos que he hecho, y yo no soy de pueblo ni conozco la vida de vecindario, y me fascinaba la normalidad con la que vivía la idea de la muerte, la propia y la ajena… Soy urbanita, con más cabeza que corazón. Pero, de repente, descubres cosas de ti a través de ella.

Mujerhoy: ¿Qué ha aprendido usted de sí misma a través de sus personajes?

Blanca Portillo: Tengo la impresión de que, al cabo de treinta y tantos años dedicándome a esto, he ido conformando mi personalidad a través de los personajes que he hecho. Descubres que sus características, por muy ajenos a ti que sean, también las tienes. Ha sido una terapia de treinta y tantos años en la que he ido descubriendo cosas que creía que no tenía. Esos personajes me han enseñado a vivir, a entender las cosas desde otro lugar. Te enseñan mucho de cómo eres.

Mujerhoy: ¿Y cómo es Blanca Portillo?

Blanca Portillo: [Risas, lo piensa] Pues, en el fondo… soy una persona positiva… y luchadora, trabajadora, y bastante confiada. Porque esta profesión me ha enseñado a amar a los seres humanos, aunque sean chungos. Soy confiada y eso me ha hecho recibir golpes desagradables. Pero bueno, creo que mantengo una relación sana con la humanidad. Y no me caigo mal, me doy buen rollo.

Mujerhoy: Trabajadora y luchadora. Siempre ha reconocido que lo aprendió de su madre y de su abuela. ¿Qué más aprendió de ellas?

Blanca Portillo: La independencia frente a los hombres. Ambas han amado muchísimo y han sido madres, pero han construido su vida con sus santos ovarios, sin esperar a que un hombre la construyera.

Mujerhoy: ¿Usted también ha hecho su vida así?

Blanca Portillo: Absolutamente.

Mujerhoy: ¿Su profesión es el eje central de su vida?

Blanca Portillo: Es mi voto matrimonial. Por lo menos somos un matrimonio feliz [Risas]. Es verdad que, de alguna manera, eso tiene su lado oscuro, pero he construido mi vida como he querido, depositando en mi profesión la mayor parte. Me precio de amar y de haber sido amada, y la amistad es importantísima en mi vida, pero mi objetivo nunca ha sido construir una familia. Mi familia es mi vida, mi gente. Que nadie me diga qué tengo que hacer. Es jodido muchas veces, porque asumes la totalidad de tus actos. Los errores son míos y los aciertos también.

Mujerhoy: ¿En qué le ha ayudado la interpretación?

Blanca Portillo: Creo que, si no hubiera elegido esta profesión, sería peor persona, menos interesante [Risas]. Es uno de los miedos que tengo y al que últimamente doy muchas vueltas. Siempre he tenido la impresión de que trabajaba como actriz, pero era yo. Pero ha llegado un momento en que el ser y el hacer se van juntando, y da mucho miedo: te vuelcas tanto que empiezas a sentir que, si no hicieras lo que haces, no serías. Por eso quiero dejar claro que una cosa es lo que soy y otra lo que hago. La gente dice: “Tú eres…”. No, tú no sabes quién soy. Dime: “Tú haces”. Yo no soy eso que ven, no saben nada de mí. Y a fuerza de vivir esas cosas, incluso tú llegas a creer que eres lo que haces, y no es verdad. Esta profesión me ha permitido conocer, viajar, ser mejor persona, pero Blanca sigue siendo Blanca y nadie tiene ni puta idea de cómo es, salvo los que de verdad me quieren y me conocen.

Mujerhoy: Protege mucho su intimidad…

Blanca Portillo: Mucho. Prefiero que la gente vea mi trabajo, es más interesante que contar con quién vives o qué comes. Y el público lo ha entendido maravillosamente. No conoces a alguien por tener una conversación. Puedes sacar conclusiones, pero no saber quién soy.

Mujerhoy: Se llama a sí misma Intensa Portillo. ¿Es apasionada dentro y fuera del escenario?

Blanca Portillo: Por cómo nos educan, intentamos no llamar mucho la atención. Y ser apasionado lo hace. Esta profesión te permite vivir en un año cosas que otros no vivirían ni en la vida entera… Y el resto no tiene por qué ser aburrido, depende de cómo vivas: con los ojos abiertos o cerrados, con el corazón puesto o con la reserva… Intento vivir con los menos muros posibles porque la vida es muchísimo más interesante que la ficción.

Mujerhoy: ¿Esas experiencias son lo que le ayuda a dar verdad a sus personajes?

Blanca Portillo: No sé si es así o es al revés, si los personajes me lo han dado a mí. Creo que es una forma de ser, de encarar la vida, que ha acrecentado la profesión. ¡Como vayas por la vida con los ojos abiertos, pasan unas cosas! Y me encanta. En eso no quiero hacerme mayor.

Mujerhoy: ¿Puede ya hacer balance de su carrera?

Blanca Portillo: Empiezo a hacerlo. Tengo sensación de paso a paso, pero nunca hubiera imaginado tanto. Mi sueño era no tener que trabajar en nada que no fuera esta profesión, ganarme la vida con ella, pagar mi comida, la luz… Nunca imaginé que podía llegar… tan lejos. Por eso he tenido una carrera muy poco angustiada. Todo lo que ha venido ha sido un regalo. Ahora lo veo con perspectiva y me parece una carrera coherente, y es de lo que más orgullosa me siento. Hubo un momento en que me dije: “No quiero hacer nada que no me ponga en situación de compromiso”. Comprendo los trabajos alimenticios, pero me parece que esto es demasiado serio para hacer cosas banales.

Mujerhoy: ¿La suya ha sido una carrera de fondo, como le aconsejó su primer profesor de interpretación?

Blanca Portillo: Cuando te graban: “No tengas prisa; que el último trabajo que hagas no lo olviden jamás”, aprendes a ir poquito a poco.

Mujerhoy: Y en esa carrera, ¿cómo ha vivido el reconocimiento del público y de sus compañeros?

Blanca Portillo: Es maravilloso. Sobre todo el del público. Trabajamos para contar historias a la gente que les hagan cambiar y les den otro punto de vista. Cuando te ganas el respeto, cuando abres la boca y la gente te escucha, tienes el mayor privilegio posible. Por eso hay que ser muy cuidadoso. Y respecto a los compañeros, ellos me dieron mi primer premio, pero a veces me tienen excesivo respeto.

Mujerhoy: ¿Sí? ¿Por qué?

Blanca Portillo: Sí, y no lo entiendo. Ese es otro de mis miedos. Y lo verbalizo literalmente: “Piérdeme el respeto”. En el buen sentido, claro. Y volvemos a las mismas. Porque además me coloca en un lugar que no me pertenece. ¿Qué tengo que hacer para que veas que soy normal, que me muero de miedo cuando trabajo con un actor o una actriz buena? Cuando alguien se te acerca con miedo, piensas: “¡Esto es una losa!”. Es bonito que te respeten, te quieran, te valoren, pero a veces es excesivo. Sobre todo si te dicen: “Es que no te llamamos por si…”. ¡Uff!

Mujerhoy: ¿No le han ofrecido papeles porque suponían que no los aceptaría?

Blanca Portillo: Sí, muchas veces. Tremendo, ¿verdad? Incluso he preguntado: “¿Puedo hacerlo?”. Y me han dicho: “¿Querrías?”. Pues claro, si te lo estoy pidiendo. Yo, cuando he dirigido, no me he cortado un pelo. La primera a la que llamé fue a Nuria Espert que era para mí… Me dije: “El no ya lo tengo, pero ¿y si sí?”. A veces se construye una especie de mito, que no me gusta nada. Luego me conocen y me dicen: “Si eres supermaja”…. ¿Qué pensabas?

Mujerhoy: ¿Qué personaje le gustaría hacer?

Blanca Portillo: El que más me apetece siempre es el próximo. Si te pones una meta, cuando la consigues, ¿qué haces? Nada. Los actores hacemos un trabajo muy efímero. Cuando mueres, hay poca gente que en unos años te recuerde. Y tengo la necesidad de hacer algo más… duradero para esta sociedad. Mi trabajo como actriz tiene un compromiso social, pero tengo la necesidad de que tenga más transcendencia. Llegará un momento en que el cuerpo dirá: “¿Puedo descansar un poco?” [Risas]. Tengo la necesidad de invertir parte de mi energía en un proyecto cultural, no solo artístico, porque nunca me he considerado artista, sino trabajadora de la cultura, de pico y pala. Artistas son Miguel Ángel o Picasso, no yo.

Mujerhoy: ¿Y qué hace cuando no interpreta?

Blanca Portillo: Lo que más, viajar, salir de mi entorno. Y leer. Quienes ni viajan ni leen son los más cerrados y radicales. Y me gusta estar con gente, aunque me estoy haciendo un poco solitaria. Me aburren las multitudes, y esta es una profesión de mucho barullo. Va a sonar pedante, pero no soporto la banalidad; las conversaciones que son nada, me aburren. Me gusta hablar, pero con gente inteligente. Esto es lo que hay. No hay nada más.

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