Blanca Portillo: “Hay dolores irrepresentables”

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  • La actriz presenta en el Principal el texto de Juan Mayorga, ‘El cartógrafo’
  • “El teatro sirve de espejo, te enfrenta a ti mismo y a otras visiones del mundo”
  • “José Estruch fue mi maestro, el hombre que cambió mi vida y que me enseñó”

La reconocida actriz madrileña Blanca Portillo llega al Teatro Principal de Alicante -este sábado a las 20.30 horas- para presentar, junto a su compañero José Luis García Pérez, la obra del dramaturgo Juan MayorgaEl cartógrafo. «Alicante es una plaza con una gran tradición teatral, y tenemos muchas ganas de compartir con todos esta joya hecha con tanto amor», explica encantada Portillo. Un «viaje» donde el autor se adentra en el gueto de Varsovia, en el «horror» y la muerte que vivió la capital polaca durante el dominio nazi.

 

Una obra contra el olvido, ¿una obra necesaria?

Sin duda. Mayorga usa un término muy acertado: «La dictadura del presente». Todo a nuestro alrededor nos empuja a mirar hacia delante sin tener en cuenta el pasado. Siempre se nos dice que hay que olvidar, sin embargo, es difícil que vivamos un presente sano y construyamos un futuro mejor si no tenemos en cuenta el pasado. El pasado de nuestra sociedad y también el pasado propio.

¿Cuál ha sido su mayor reto?

Enfrentarme al dolor y al horror de lo sucedido en aquel gueto de Varsovia. Como actriz siempre pensé que todo se puede interpretar pero en esta función topé con la realidad: hay dolores irrepresentables.

Y todo en un único espacio, un solo vestuario, dos épocas (2016 y 1940) que se van cruzando y hace hasta tres personajes.

El montaje, otro reto, sí. La opción de interpretar todos los personajes entre dos actores, con solo unos cuantos objetos en escena ha sido un viaje hermoso y difícil, por supuesto, pero apasionante.

Blanca es el nombre que Mayorga puso al personaje femenino de la función, ¿casi un preludio con usted?

Sí, él cuenta que puso el nombre de Blanca al personaje con la idea de que yo lo interpretara algún día. Pasaron varios años desde que leí el texto y cuando le propuse hacerlo entre dos, y que él nos dirigiera, no lo dudó. Ha sido muy productivo poder dialogar con el autor y el director en la misma persona, algo que no suele suceder. Había participado en un texto suyo, Hamelin, junto con Animalario a las órdenes de Andrés Lima y habíamos trabajado juntos varias veces pero nunca me había dirigido. La experiencia ha sido estupenda.

Además, usted viajó a Varsovia para realizar el mismo recorrido que en su día hizo el dramaturgo para crear la pieza. ¿Era una especie de necesidad pisar el suelo de aquello que luego debe transmitir?

Lo tuve clarísimo desde el primer momento. Los lugares están impregnados de vida aunque el tiempo trate de evitarlo. Fui allí en busca del camino que hizo Mayorga y el que hace el personaje de Blanca. Ahora sé que eso influyó profundamente a la hora de interpretar los personajes. Vi y viví lo que ellos vieron y vivieron a través del tiempo. No sé si eso ha hecho que el resultado sea mejor, pero sé que no hubiera sido igual si no hubiera hecho ese viaje.

Normalmente el público va al teatro porque le gusta, muchas veces lo pasa bien, ¿pero para usted lo más importante es que de ahí saquen algo, una reflexión? Que tengan, por lo menos, un rato en la cabeza eso que le han contado.

Para mí es así. El teatro sirve de espejo, te enfrenta a ti mismo y a otras visiones del mundo y de la vida. Te deja un eco que pone en cuestión o te reafirma en tus ideas. Te hace pensar y sentir. Y eso es divertido y necesario.

Es la nueva ganadora del Premio de Honor del Festival de Cine de Alicante. Siempre ha comentado que no son lo más importante pero que siempre son un orgullo.

¡Imagínate! Es un gran honor. Es verdad que no trabajamos para conseguir premios, pero algo así te da fuerza y te insufla más ganas de seguir trabajando.

Aunque este no es un galardón cualquiera ya que lo recibe en la ciudad natal de uno de sus referente, José Estruch.

Es especial y realmente emocionante. Pepe fue mi maestro, el hombre que cambió mi vida y que me enseñó a caminar en esta profesión. Siempre le tengo presente y muchas veces me pregunto qué me diría él cuando estoy en el proceso de creación de un personaje. Le llevo conmigo siempre y es como guardar dentro un gran tesoro. Sus enseñanzas no me han abandonado nunca. Era un gran sabio, un gran maestro y una maravillosa persona.

¿Podrá venir a recogerlo en persona el día 25 de mayo?

Sí, allí estaré.

 

-Copyright: El mundo

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